Fernando Pessoa
Estoy cansado, claro,
porque a esta altura uno tiene que estar cansado.
De qué estoy cansado, no lo sé;
y de nada serviría saberlo,
porque el cansancio seguiría igual.
La herida duele porque duele,
no en función de la causa que la ha abierto.
Sí, estoy cansado
y un poco sonriente
de que el cansancio sea sólo esto:
ganas de dormir en el cuerpo,
deseo de no pensar en el alma
y por encima de todo una transparencia lúcida
del entendimiento retrospectivo…
¿Y la lujuria sin par de no tener ya esperanza?
Soy inteligente: esto es todo.
He visto mucho, y he entendido mucho de lo que he visto,
y hay un cierto placer, incluso, en el cansancio que eso da:
el de que, al fin, la cabeza siempre sirve para algo.
La primera vez que leí este poema me sorprendio la forma en que estuvo escrito, y no le di mucho valor o credito en contenido, sin embargo, una vez que lo volvi a leer, comprendí lo que queria decir, y creo que es toda una realidad, uno puede estar cansado, simplemente por estarlo, no hay una necesidad detras de un sentimiento.
Copyright 2009 Vademecum. Powered by
Blogger.
Blogger Templates created by Deluxe Templates
Designed by grrliz
Blogger Templates created by Deluxe Templates
Designed by grrliz